Luna Mental

Notas, opiniones, historias, balbuceos mentales varios que persiguen el objetivo de no cumplir con ningún objetivo.

22/01/2010

El panadero y la burguesa, una historia de amor

Tito era un joven muy trabajador. Su jornada laboral empezaba muy temprano, a veces incluso antes de que el sol saliese. Él era el encargado de mantener y llevar adelante el negocio familiar heredado de su abuelo: la vieja panadería del barrio.

Su abuelo, Pepe, era un anarquista español que llegó al país en los inicios de la cuarta década del siglo XX. Era muy querido por todos, y conocido por su humor negro y ácido. Solía explicarle a quien quisiera escuchar que sufría de una extraña diarrea celestial, de ahí que su frase preferida era “me cago en dios”. Tal es así, que su lápida reza la siguiente frase: AQUÍ DESCANSAN LOS RESTOS DEL QUERIDO PEPE, QUE DE TANTO CAGARSE EN DIOS, ASI HA QUEDADO.


Su nieto, Tito, el protagonista de la historia que aquí he de relatarles, se hizo cargo de la panadería ni bien su abuelo hubo fallecido. Su padre lo había abandonado de pequeño al irse a vivir con una familia paralela que había mantenido durante años en secreto, dejándolo al bueno de Tito solo (era hijo único) con su madre, que desde ese momento cayó en una gran depresión y raro era escucharla siquiera hablar. Pasaba sus días sentada, con la mirada perdida en el infinito, como carcomida en lo más profundo de su alma por pensamientos torturadores que poco a poco le iban quitando la vida.

Pero esto no detenía a Tito, que tenía la fuerza de un titán para enfrentarse a los duros golpes que la vida le había dado. Era dueño de un optimismo envidiable, y un buen humor que rara vez perdía. Formaba parte de un gran grupo de amigos, todos muchachos del barrio, que lo respetaban muchísimo. Pero el resto de los vecinos también le tenían gran aprecio, a punto tal que varias señoras le regalaban vinos y comidas en las épocas navideñas.

Así las cosas, no todo en la vida de Tito era su trabajo. Los domingos a la tarde sólo se lo podía hallar en la popular del club de sus amores, a donde no había faltado desde vaya uno a saber cuándo.

Pero el hecho puntual y trascendente para esta historia, es que estaba completamente enamorado de su vecina, la Susana. Susy era una joven hermosa, una rubia de ojos verdes, de tez blanquísima, estatura mediana y un bellísimo cuerpo.


Todos los días nuestro panadero la veía en el negocio, siempre alrededor de las once de la mañana. Minutos antes de su llegada, Tito se arreglaba el peinado, se lavaba la cara y se ponía perfume si la situación así lo requería.

Hacía años que sentía un profundo amor por ella, quizás desde los tiempos escolares, en donde las hormonas gobernaban dictatorialmente cuerpo y alma. Pero nunca, y cuando digo nunca es nunca, se había atrevido a confesarle sus sentimientos.

Para él era una princesa, de hecho era hija de un pequeño empresario, al que por cierto le había ido bastante bien, tanto es así que cuando la joven cumplió los 18 años de edad recibió como regalo paterno una modesta pero elegante casa, a solo unas cuantas cuadras de la panadería de Tito.

Éste se sentía algo inhibido por la situación, ya que se consideraba un pobre diablo más digno de prostíbulos de mala muerte que caballero para tan delicada dama. Quizás aquí se encontraba la razón de su exigencia para con el trabajo, ya que solía decirle a su mejor amigo, el gordo Beto, que algún día lograría conquistar a su princesa y la llevaría a vivir a un hermoso palacio, en las afueras de la ciudad. El gordo, que era bueno pero muy poco romántico, solía responderle con una carcajada y un lapidario “sos un pelotudo”.


Todo esto formaba parte de la rutina diaria de Tito. Madrugaba, trabajaba, esperaba a su amor que siempre lo saludaba con una simpática sonrisa en su impoluto rostro, y la vida seguía su curso.

Esto fue así por largo tiempo, hasta que un buen día nuestro amigo decidió tomar coraje y confesarle abiertamente a la muchacha lo que venía sintiendo de larga data. Vale aclarar que esta decisión fue en parte gracias al gordo Beto, que lo convenció para que de una buena vez por todas terminara con este asunto, no se sabe si por el bien de su amigo o por lo agotada que se encontraba su paciencia a esa altura del partido.

La cuestión es que un hermoso día soleado, con los primeros florecimientos primaverales cubriendo los jardines de aquel barrio, Tito consideró que era la ocasión perfecta para materializar lo que durante tanto tiempo estuvo esperando. Ese día su aspecto se presentaba particularmente prolijo, y sólo quitaba la vista del reloj cuando algún cliente ingresaba a la panadería.

Como todos los días, pasadas ya las once de la mañana, la vio entrar al local La notó mucho más hermosa que nunca, sus claros ojos relucían como oro, su cabello parecía una extensión de los rayos solares, y su sonrisa habitual le hacía sentir que la vida era maravillosa.

Así fue que, entre tartamudeos, frases sin terminar y una introducción un poco extensa, por fin Tito le dijo a Susy lo que su corazón dictaba. Hubo un pequeño silencio, que el joven lo sintió como si hubiera sido un siglo viviendo desnudo en el polo norte, hasta que la muchacha le contestó, con una sonrisa tímida y sus mejillas ruborizadas, que se sentía halagada, que le parecía una persona muy tierna y con un gran corazón, pero que la relación no iba a ser posible porque ella ya tenía un novio.


Si los pocos segundos que duró el silencio provocaron en Tito aquella sensación, la respuesta fue como una lluvia de meteoritos cayéndoles con toda la fuerza del universo sobre su cabeza, por lo que sólo atinó a preguntar quién era el afortunado. Aunque claro, con otras palabras.

-Raúl, el de la otra cuadra- contestó Susy- Perdón.

Y ahí fue el acabose, la rubia se fue y Tito se quedó repitiendo mentalmente ese nombre.

Porque, les cuento, Raúl fue toda la vida una especie de rival de Tito. Un soberbio, maleducado, egoísta, pero excelente jugador de rugby y dueño de una inmensa masa de músculos. En los días de escuela solía ensañarse con el pobre Tito, al que siempre molestaba y golpeaba, de ahí que fuera ésta la persona más detestada por el joven panadero.


Y creo yo que ese fue el día dónde comenzó la tragedia. Tito dejó de ser el mismo, ya no portaba su imborrable sonrisa y solía atender de muy mal humor. Además, comenzó a tomar alcohol como nunca antes, incluso en horario laboral, lo que le trajo no menos de un centenar de problemas. No sólo eso, también sus sentimientos cambiaron, pasando del amor al resentimiento y luego al odio para con la blonda muchacha. Haberse involucrado con ese sujeto, era, para él, similar a una traición.


Para colmo, Susy había dejado de ir a comprarle, y en su lugar iba Raúl, que desde hacía un tiempo se había instalado en la casa de la joven, y siempre tenía algún comentario para alardear de su logro amoroso, siempre en un tono de voz bastante audible, como para que Tito y cualquiera que se encontrara ahí pudiera escucharlo.

Una mala noche, y luego de haberse tomado casi dos botellas de vino, Tito sentía que ya no tenía nada más que perder y que debía reclamar lo que él consideraba que le pertenecía (aunque es difícil saber en que se basaba para afirmar esto). Y así fue que se encaminó calle abajo, rebotando de cordón en cordón, rumbo a la casa de Susy.

“Ya van a ver esos dos”, “Me las van a pagar una por una”, “¡Hic!”, eran las frases que iba modulando a duras penas mientras llegaba a destino.

Caminó unas cuantas cuadras, se paró frente a una puerta grande de madera, y comenzó a golpear al grito de: “¡Dale, Raúl, cagón, salí y vamos a ver quien de los dos es macho para esa hembra!”. A pesar de sus gritos, no obtuvo respuesta alguna.

“¿Qué pasa?, ¿Me tenés miedo?”, continuó. La puerta seguía sin abrirse, pero se levantó la persiana de la ventana de junto, y apareció una señora de unos 70 años, bastante asustada y con la voz medio quebrada, que le dijo que la casa de Susy era la de al lado, y rápidamente cerró y se perdió de la vista de Tito.

Entonces se dirigió a la siguiente casa, la cual tenía el ventanal del comedor abierto y por la cual se veía a los dos sujetos en cuestión. Tito se detuvo detrás de un árbol y escuchó con atención, ya que la pareja se encontraba manteniendo una discusión. Al parecer no era nada grave, pero ninguno de los dos dio el brazo a torcer y parecían muy ofendidos. Raúl se sentó en el sillón y prendió el televisor, mientras Susy, sentada en la otra punta del mismo y con el ceño fruncido, miraba al piso y masticaba su bronca.

Ante esta situación, Tito, que ya se daba por perdido, se presentó en la escena, riendo, con altos niveles etílicos en su sangre y, ante la mirada atónita de la joven pareja, comenzó a cantar:

“Burguesita, burguesita, qué amargada se te ve… Tu novio mira Tinelli, ¡Esta noche no cogés!”

Esto, por supuesto, enfureció al grandote, que se aproximaba al encuentro del caído en desgracia, mientras Susy trataba de calmarlo diciéndole que lo perdone, que sólo era una borrachera, pero que en el fondo era un buen muchacho. Hubo entonces otra pequeña discusión, mientras Tito seguía su concierto, entre risas y blasfemias, despertando a todo el barrio que espiaba desde sus ventanas.

“¡Se siente, se siente, tu novio es impotente!”, continuaba el repertorio de Tito.

Esto sobrepasó la paciencia de Raúl, que se dirigió a su encuentro como una locomotora fuera de control, pero antes de llegar se apersonó un patrullero, del cual bajaron un par de policías, que tomaron al ebrio muchacho por el brazo y lo cargaron al móvil.


De esta manera terminaron los desdichados días de Tito. Se había metido con las personas equivocadas. Raúl era hijo de un senador, y no soportó que un pobre infeliz haya calumniado de esa manera su buen nombre, haciendo un escándalo frente a todo el barrio.

Tito fue sometido a una clase de leyes en la comisaría, dictada por los mismos policías, que lo apalearon hasta que su cuerpo quedó completamente inerte.


Y así, el bien, la decencia, la moral y las buenas costumbres, triunfaron nuevamente.

20/01/2010

El horóscopo según tu equipo de fútbol

En un lapsus de inconciencia provocado por la ingesta de un yogur de soja vencido, y luego de estudiar atentamente los actores astrológicos que influyen en nuestra vida cotidiana, les dejo esta variante del horóscopo con su suerte para lo que resta de año, pero en base al club de sus amores, pelandrunes.




Lavado de manos por parte del autor: el siguiente texto no pretende herir ninguna susceptibilidad, ni atacar a ninguna hinchada en particular. Los hechos pueden suceder, pero también puede que no.

Boca Juniors: El próximo será un año duro. Los planetas se alinearán en torno a la ribera, y probablemente en junio el amor golpee tu puerta. Pero la de atrás, ya que un travesti que trabaja en Constitución te ofrecerá matrimonio. Cautela. Tu situación económica será lastimosa, llegando a las navidades sin ninguna copa para brindar. Cuida bien tu higiene, ya que muchas pestes nuevas aparecerán este año.

River Plate: Nada bueno en tu destino. Atravesarás un mal momento en tus relaciones laborales, con posibilidad de descender de tu puesto actual. Debido a una falla cósmica en la intersección entre Saturno y Júpiter, conocerás al amor de tu vida, pero lo perderás porque pertenece a una clase social inferior a la tuya. Para cuidar tu salud psíquica, evita pensar que “todo tiempo pasado fue mejor”.

Racing Club: A mitad de año puede que tengas una sorpresa muy grande, una prueba que superarás victorioso. Luego de esto, todo volverá a la normalidad y seguirá siendo como lo fue en los últimos 40 años. Salud: ojo con los sustos, corres riesgo de un ataque cardíaco.

Independiente: Este año deberás disfrutar un poco más de la vida, mostrando alegría y sonriendo, cosa a la que no estás acostumbrado. En el ámbito laboral, te mantendrás estable, pero sin premios extras. Tu regente será Venus, con lo cual habrá paz en tus relaciones amorosas.

San Lorenzo de Almagro: Aprende del pasado y no adores falsos Santos, ya que eso te trae malas experiencias. Recibirás una ayuda benevolente de un millonario famoso, pero al tiempo te darás cuenta que tu economía no ha mejorado para nada. Mira bien para los costados, alguien conspirará en tu contra.

Huracán:
No te hagas falsas ilusiones, mantén los pies firmes sobre la tierra y lograrás salir adelante. Agosto será un mes propicio para refaccionar tu casa, que corre el riesgo de venirse abajo. En tu trabajo, deberás mantener la calma para seguir ocupando tu puesto, de lo contrario volverás a la categoría inferior.

Vélez Sarsfield:
Un nuevo cráter en la luna influirá en los sistemas cibernéticos y tu cuenta de Fotolog será cerrada. Participarás de un evento importante este año, pero no debes ser soberbio o podrías desperdiciar una gran oportunidad. Disfruta este buen momento, pues es posible que no vuelva a repetirse en mucho tiempo.

Rosario Central:
Atravesarás una situación difícil, pero con calma y sacrificio saldrás adelante. Conocerás al amor de tu vida, probablemente en la zona de San Martín (Gran Buenos Aires). Evita las relaciones con personas leprosas. En la salud, deberás agregar a tu dieta miel y limón, para no perder el aliento.

Newell’s Old Boys: Conocerás al amor de tu vida, probablemente en la zona de Parque Patricios (Capital Federal). Sigue esforzándote y lograrás buenos resultados. Evita las relaciones con gente canalla. En el plano de la salud, es mejor prevenir la ingesta de cebollitas, y en el invierno deberás protegerte del frío en la zona pectoral.

19/01/2010

Manal: sur y aceite.

El trío Manal es considerado (junto con Los Gatos y Almendra) como piedra fundacional del rock vernáculo.

Este grupo formado a fines de los años ‘60, se diferenciaba de sus colegas por tener las raíces bien definidas en el blues, género en el que fueron pioneros en Argentina.

A mi entender, pueden considerarse como la primer banda de rock barrial, pero no por la exaltación tribunera de slogans de esquina, sino por la lírica bohemia, porteña, casi tanguera del maestro Javier Martínez (voz y batería), inédita hasta ese entonces en el rock del país. A diferencia de la poesía “volada” del genio de Luis Alberto Spinetta (en ese momento al frente de Almendra), las letras de Manal tienen un mensaje mucho más directo, relatando las penurias e inquietudes de la juventud de las grandes ciudades.

Todo esto acompañado por otros dos grandes: Alejandro Medina (bajo y voces), y Claudio Gabis (guitarra). Medina, para mí de los mejores bajistas de la historia argentina, te aniquilaba la mente con esas bases infernales, que te hacen vibrar hasta las tripas. Mientras Martínez parecía ser dos sujetos en uno: por un lado, el eximio baterista que toca todo distinto, sin bases cuadradas para salir del paso; y por otro, esa voz casi cavernícola, llena de rabia, que parece cagarte a pedos cuando la escuchás. Decorado magistralmente por la sutileza de Gabis, con sus solos de guitarra por momentos jazzeros. Además, la poca tecnología disponible en esa época para grabar (y más en Argentina) le da un clima especial, eso que estás escuchando es sucio, casi mítico, como si fuera parte del concepto general de la banda.

Hay en particular dos canciones (en realidad sus letras) que para mí representan una especie de sustitución de los diez mandamientos cristianos, de lo que no hay que ser.

Estas dos canciones son “No, pibe”, del simple “No pibe”/”Necesito un amor” de 1969, y la otra es “Para ser un hombre más”, registrada en el simple “Que pena me das”/”Para ser un hombre más” del año 1968.


Disfrútenlas.


No hay que tener un auto

Ni relojes de medio millón

Cuatro empleos bien pagados

Ser un astro de televisión


No, no, no, no pibe

Para que alguien te pueda amar

Porque así solo tendrás

Un negocio más


No debes cambiar tu origen

Ni mentir sobre tu identidad

Es muy triste negar de donde vienes

Lo importante es adonde vas


No, no, no, no pibe

No lo hagas, eso está mal

Si tu madre te escuchara

Moriría de llorar


No hay que viajar a Europa

Ni estudiar en la universidad

Tener títulos de nobleza

O prestigio en la sociedad


No, no, no, no pibe

Para que alguien te pueda amar

Nada de eso es importante

En amor, ¡Ya lo verás!




Tú vas en este tiempo que nunca podré entender

Esto parece fácil, la sangre vino de ayer

Aguas con mucho aceite, ciudades de alquitrán

Para ser… un hombre más


Gente que habla mucho, reparte por ahí

Vieja sabiduría que nunca podrá vivir

Pálidos de cultura, cerveza van a tomar

Para ser… un hombre más


Cuanto tiempo llevo aquí en la avenida

Y ese rascacielos ni siquiera grita

Tengo mucho sueño, me quiero ir a dormir

¡Por favor!


Somos tan diferentes todos entre sí

Que cualquier sedante, con todos me va a rendir

¡A beber el vino de la prosperidad!

Para ser… un hombre más


Sigo organizando ahora el gran festín

Del aburrimiento que siempre doy para mí

Todos pueden venir, se van a divertir

¡Como yo!


Chicas muy arregladas pasean por ahí

Pasan por la cortina de un miedo que va a venir

Bajo la ventanilla, para poderlas ver

Para ser… un hombre más


Cambio por este día un cheque de un millón

O viaje con estadía al tiempo de un faraón

Voy a añorar cosas de la antigüedad

Para ser… un hombre más


Un hombre más, un hombre más, un hombre más…


Bonus Track: Avellaneda Blues

Hermosa postal del sur industrial de siglo pasado, con fábricas, obreros y vías muertas. Imposible describirlo mejor que estos tres tipos. Un orgasmo de blues.



Vía muerta, calle con asfalto, siempre destrozado

Tren de carga, el humo y el hollín están por todos lados

Hoy llovió, y todavía está nublado


Sur y aceite, barriles en el barro, galpón abandonado

Charco sucio, el agua va pudriendo un zapato olvidado

Un camión interrumpe el triste descampado


Luz que muere, la fábrica parece un duende de hormigón

Y la grúa, su lágrima de carga inclina sobre el dock

Un amigo duerme cerca de un barco español


Amanece, la avenida desierta pronto se agitará

Y los obreros, fumando impacientes a su trabajo van

Sur, un trozo de este siglo… parque industrial…

18/01/2010

El entretenimiento como mecanismo de enajenación

Comerciales, canciones, programas televisivos, moda, lugares, diarios, revistas, drogas, alcohol, etc. Todo esto es parte de un monstruoso show moderno, en el cual dichos elementos forman en conjunto un telón distorsionador frente a nuestros ojos, que nos hipnotiza con imágenes de un mundo fantástico que en la realidad no es tal.


Esta desviación inducida nos muestra por diferentes medios los "beneficios" de una vida burguesa capitalista basada en el consumo y en el materialismo. Una vida que en buena parte del tiempo la vivimos sentados frente al televisor con actitud pasiva. Los programas televisivos nos muestran la perfección plástica de cuerpos que jamás acariciaremos, a menos que logremos entrar en esa élite de luminarias denominada "gente exitosa". Las publicidades nos prometen vida plena y sana al precio de un yogur Light. Y hay productos para cada persona en particular: barra de cereales para los oficinistas, gaseosas para los adolescentes, teléfonos celulares para todo tipo de necesidad, y para las mujeres, jabón en polvo, detergentes y toallitas íntimas que les permiten seguir el único objetivo de su vida: seducir al macho dominante. Porque claro, este es un mundo machista.


Pero no todo esto es tan malo.

Después de haber trabajado todo el día, mitad del día para ganarnos el sueldo y la otra mitad gratis para ganancia exclusiva del patrón, llegamos a la cálida comodidad del hogar. Prendemos el aire acondicionado, sacamos una cerveza bien helada de nuestra Eslabón de lujo, nos sentamos frente al televisor, o nos ponemos al tanto de la actividad de nuestros amigos en Facebook. Tal vez enviamos algunos mensajes de texto, o simplemente nos relajamos escuchando algún CD de moda en nuestro equipo de música, o mirando el último éxito de Hollywood en nuestro DVD. O quizás solo nos limitamos a fumar un Marlboro en silencio.

Si es fin de semana, tenemos la opción de asistir a alguna fiesta o al boliche, lo que resulta en una patética emulación de las publicidades de cerveza. Todos nos disfrazamos y simulamos ser quienes no somos, pero a diferencia del carnaval, sin identidad ni arraigo, ni nada. Posamos igual que las figuritas que el sistema nos vende, de lo que “tenemos que ser”, y nos portamos como “nos tenemos que portar”, en un descontrol dentro de ciertos límites, de forma tal que no sea una celebración que invoque algunas creencias extrañas “no oficiales”, o que pretenda transformar el orden social establecido.


Y todos los días es lo mismo, nos entretenemos, con diferentes cosas. Con los productos que nos ofrece este sistema podrido, esa mercancía adulterada y sin contenido.

La tercera acepción de la palabra “entretenimiento”, según el diccionario de la Real Academia Española es: m. Mantenimiento o conservación de alguien o algo.


Así pasa nuestra vida. Manteniendo algo que desde el génesis es injusto, en muchos casos (nobleza obliga) sin saberlo. Porque es tal el poder de esta maquinaria, que antes de nacer tenemos la vida diseñada y las instrucciones precisas de lo que debemos hacer. Pero sí es cierto que tenemos el derecho a la duda, a preguntarnos el por qué de absolutamente todo lo que nos rodea. Y tenemos la obligación de no caer en el menosprecio a uno mismo, creyendo que no está en nuestras manos cambiarlo, que esto es así y punto, o que solos no podemos hacer nada.

La realidad se construye día a día, y somos nosotros los únicos responsables de decidir cómo queremos que sea esa realidad. Hasta en los actos más pequeños de nuestra vida cotidiana, tenemos el poder de manejar el control remoto.


OFF.